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MALA PRAXIS: SEGURO DE RESPONSABILIDAD CIVIL PROFESIONAL. Importancia de la elección de la cía aseguradora.-

Desde hace tiempo venimos exponiendo distintos enfoques sobre el tema de la responsabilidad civil de los médicos, y las consecuencias del obrar negligente en el arte de curar. Un tema aparte lo mereció el análisis de la imperiosa necesidad de cubrir a los profesionales, y personal dependiente de los Hospitales Públicos, con una cobertura de seguro de responsabilidad civil , cuyas primas deberían ser asumidas por el estado provincial por dos motivos principales: a) Resguardar el patrimonio de la provincia ante eventuales condenas indemnizatorias , que por una deficiente capacidad técnico-operativa, o por una conducta negligente, provoquen a los pacientes quienes tienen a su cargo la salud pública. b) Resguardar el patrimonio de los profesionales médicos, y dependientes, que por un magro salario arriesgan a diario todo su patrimonio; ante una negligente práctica médica. Negligencias, como en algunas oportunidades expresé, muchas veces devenidas de las propias deficientes condiciones laborales en las que están obligados a prestar servicios médicos. No me detendré en el comentario de las “deficientes” condiciones hospitalarias por considerarlas de público conocimiento; hoy ya reconocidas públicamente por los profesionales médicos afectados, en varios artículos publicados en Diario Norte, respondiendo algún comentario de mi autoría en tal sentido .

El tema central del presente artículo radica en la “importancia de la elección de la compañía aseguradora” por parte de los profesionales médicos, en ejercicio de la profesión, a los cuales compulsivamente se los ha derivado a una empresa aseguradora determinada. Puede leerse Colegio médico del Chaco, o Federación médica del Chaco.

Generalmente a los profesionales médicos enrolados en una u otra forma de agrupación, se les determina la elección de una cía de seguros; descontándosele una suma mensual de su facturación para cubrir el pago de la cobertura de seguro. Cobertura de seguro, cuyos términos y “empresa aseguradora”, es determinada por el Colegio o la Federación que los representa.

Es común, por escapar al conocimiento propio de su actividad, que los profesionales médicos entiendan que con ello está solucionada su responsabilidad civil patrimonial, ante eventuales demandas de mala praxis. Es más ante la interposición de ellas, en la mayoría de los casos, se deriva al médico demandado, al abogado que la firma aseguradora dispone, otorgan el poder judicial pertinente; y se olvidan de la causa en el convencimiento de haber solucionado definitivamente la cuestión. Craso error. Debo hacer pública está situación a fin de imponer adecuadamente a quienes tienen a su cargo el arte de curar, la realidad jurídica, y “previsible” de la cuestión en análisis; a fin de tomarse las precauciones correspondientes.-

  1. Cobertura de seguro profesional: Elección de la empresa aseguradora. Su importancia:

Continuando la línea de exposición que vengo esbozando, debemos centrar la cuestión en la hipótesis, previsible por cierto, relativa a la posibilidad del médico de ser demandado por una mala praxis.. Por la circunstancia de tener contratada una cobertura de seguro, y otorgar, -el médico-, mandato judicial a un abogado designado por la cía de seguros , no está, ni remotamente solucionado el problema de su responsabilidad patrimonial. El abogado que provee la cía aseguradora, y que, generalmente, asume también la defensa de ésta última, lo único que estará haciendo es asumiendo la defensa judicial de los intereses de sus mandantes. Generalmente se piensa que con ello, y teniendo las cuotas de la póliza al día, está concluido su problema judicial. La realidad nos demuestra que ello es incorrecto. Es incorrecto por que no existe seguridad en que luego de años de litigio la compañía de seguros contratada, asuma realmente el pago de las indemnizaciones a condenarse . No existe seguridad que la compañía mantenga su solvencia patrimonial; quiebre, o se liquide. No existe seguridad que el abogado, designado por la empresa aseguradora, no renuncie y exija, en cualquier etapa del proceso, el pago de sus honorarios profesionales ; o innumerables variables que podríamos enunciar. Sí a estas posibles circunstancias, productos de nuestra realidad jurídico-financiera, le agregamos como elemento gravitante que un proceso judicial por daños demanda , generalmente, unos cuatro o cinco años para llegar a una sentencia de primera instancia; y de seis a ocho para a un fallo “definitivo”; alcanzarán a entender la profundidad de la problemática. Como conclusión de ello el patrimonio del profesional del médico o institución sanatorial quedará expuesto durante ese lapso, aproximadamente ocho años, al pago de las eventuales condenas judiciales, o al gravamen de las medidas cautelares que se sustancien; con la esperanza de que en aquella ocasión –luego del fallo definitivo-, la compañía de seguros asuma su obligación, y “responda”.

En las condiciones actuales del mercado asegurador no creo que podamos asegurar que determinada compañía de seguros se mantenga “viva” y “solvente” por tanta cantidad de años; de suerte tal que la posibilidad de respaldo patrimonial ante la litis es incierta.

Al comentar el tema en cuestión con varios médicos, todos me manifestaron su desconocimiento , y la creencia generalizada del comentario que vengo exponiendo .

Lo llamativo de la cuestión es que en la mayoría de acciones por “mala praxis” en que hemos intervenido, o tengamos conocimiento, cuando las instituciones sanatoriales estaban cubiertas por compañías de seguro de primera línea, acreditada la negligencia médica profesional, intentan llegar, en forma inmediata, a una solución definitiva del problema, con los actores; y generalmente lo hacen. Pero en todas las causas en que están demandados sanatorios o profesionales médicos cubiertos por la cía aseguradora provista por sus respectivas asociaciones, fue imposible llegar a ninguna solución y su actitud procesal tiende únicamente a dilatar los procesos, aún generando imposición de costas a cargo de sus clientes, los profesionales médicos; que, obviamente, ignoran las circunstancias procesales de la causa. Es más desconozco sí estas compañías de seguros, conocidas por quienes llevan a cabo las gestiones de su contratación, han cubierto el pago de alguna indemnización.

No es mi intención con el presente derivar la contratación de la cobertura de seguro a favor alguna compañía aseguradora, pero sí considero conveniente exponer con claridad la realidad del problema; posibilitando a los profesionales médicos tomar los recaudos del caso al momento de contratar con una compañía de seguros. “Cosecha coop. de Seguros” ,” Belgrano Cia. de Seguros” , “La Italo Arg.” , etc., son algunos de los ejemplos palmarios de lo que ha ocurrido en el País, y en la provincia con una mala elección de la cía aseguradora.-

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